Un brief de sesenta páginas que es a la vez ensayo y convocatoria: el 25 de junio de 2026 Antikythera abrió la recepción de textos para un número especial de su revista con MIT Press, que sale este otoño. El subtítulo dice lo que es: una antropología preventiva de sociedades centauro de mundo abierto. La antropología siempre llega tarde, cuando la cultura que describe ya se asentó; aquí se trata de fabricar antes el vocabulario para entender una sociedad que se está formando ahora, hecha de humanos y agentes de IA mezclados. La pregunta de partida es una proporción: ocho mil millones de mentes humanas y ochocientos mil millones, o un billón, de mentes no humanas de nivel humano. Con esas cifras, ¿qué es una sociedad? Bratton propone que vivimos un punto de cruce como el de hacia 1900, cuando las máquinas pasaron a hacer más trabajo físico que los cuerpos: ahora hacen más trabajo cognitivo, y los humanos quedamos como una capa de abstracción más lenta que orienta. Un agente no es lo que parece —modelo, personaje, arnés, memoria, habilidades, permisos, herramientas—: es una laminación que se presenta como alguien porque eso es lo que esperamos ver, igual que los robots tienen forma humana porque el mundo ya está hecho para cuerpos como el nuestro. Para el diseño, la sección seis vale el documento entero: el problema es de representación, no de conversación. El chat es una herramienta de sociedad oral y lo importante cuesta decirlo con palabras, así que dirigir muchos agentes se parecerá más a un grafo, a un diagrama de nodos, que a una charla; y entrenarlos tendrá que ser tan simple que lo pueda hacer un niño. La pieza también es un objeto: azul eléctrico sobre blanco, titulares en una palo seco ancha y pesada, la misma tarjeta negra de la revista en cada página, diagramas que funcionan con dos letras —una H para los humanos, una A redondeada para los agentes— y una portada que es una multitud de aes. En la página ocho, sola, la tesis: P(weird) = alta, P(doom) = baja.










