Una cuadrícula de portfolios que están vivos hoy. Esa es toda la idea y es lo que la separa de un tablero de capturas: aquí la miniatura sólo sirve de puerta; se abre el enlace y se ve el sitio real, con su carga, sus transiciones y sus tropiezos, que es la única manera de saber si habla el trabajo o habla la maqueta. Están filtrados por tono —animated, minimal, colorful, dark, pastel, gradients, neobrutalism—, lo que en la práctica es un mapa del gusto de estos años: cuadrículas de pantallazos en perspectiva, tipografía enorme como único elemento gráfico, retículas con el borde de un píxel a la vista, y el verde ácido con monoespaciada del portfolio técnico. Se ve de golpe lo que ya es fórmula y lo que aún no. Para quien va a hacerse un sitio propio, vale más por lo que enseña a evitar que por lo que enseña a copiar.











