Un teléfono con teclado físico y una pantalla pequeña, vendido con el argumento de que use tu teléfono en vez de que él te use a ti. La mitad inferior es un QWERTY retroiluminado de teclas de policarbonato sobre domos metálicos —hay disposición azerty, qwertz, coreana y árabe—, y la superior una pantalla de cuatro pulgadas en la que caben ocho acciones y poco más: nota, evento, temporizador, tareas, llamada, mensaje, cámara, memo, con la fecha en serif y un solo acento coral. La decisión interesante es la que contradice al producto anterior: el Minimal Phone original tenía tinta electrónica, y este la cambia por OLED de 90 Hz con un modo de escala de grises opcional. O sea, la fricción deja de estar en el hardware y pasa a ser una preferencia que puedes apagar, que es la pregunta de fondo de todo este género: si la calma es una propiedad del aparato o una promesa de la interfaz. Debajo, un Dimensity 8300, 256 o 512 GB, cámara de 50 MP, jack de 3,5 mm, bootloader desbloqueable y una versión sin servicios de Google. Desde 599 dólares, antes de existir del todo: se reserva ahora y se envía en diciembre de 2026.






