Sagan escribió la novela a los dieciocho años; Rébéna la dibuja sesenta años después y no la ilustra: la traduce. 104 páginas con color de Jean-Luc Ruault. Lo que hay que mirar es el reparto de la página: una viñeta muda del mar o de un acantilado vale lo mismo que una de diálogo, y el color hace el trabajo del narrador — verde y azul saturados para el verano en la Riviera, negro grabado para la noche y para el accidente. La línea es de los cincuenta sin ser nostálgica: contorno limpio, sombra plana, sin trama. Prólogo de Frédéric Beigbeder.




