El libro que convirtió la retícula en método enseñable. Va de 8 a 32 campos y para cada uno da las cuentas: márgenes, medianiles, altura de línea que tiene que casar con la altura del campo, y qué pasa cuando entra una foto que no encaja. Bilingüe alemán-inglés en la misma página, él mismo maquetado con la retícula que explica. La tesis no es estética sino ética: la retícula es la voluntad de ordenar, la actitud de quien piensa que su trabajo debe ser objetivo y comprensible, no expresión personal. De ahí salen sus carteles para la Tonhalle —círculos y arcos que son partituras, no ilustración— y la revista Neue Grafik, que dirigió.






