Vignelli escribió esto a los ochenta años y lo regaló en PDF: son sus reglas, no un manual de estilo. La tesis cabe en una línea — el diseño es disciplina, no expresión — y de ahí salen las tres exigencias que repite: semántica (entender de qué va antes de dibujar), sintaxis (la estructura que sostiene la página) y pragmática (que se entienda). Lo demás son consecuencias: una retícula que no se negocia, media docena de tipografías para toda una vida, y el desprecio explícito por lo que llama la polución visual de tener miles de fuentes a mano. Trabajó el metro de Nueva York, American Airlines y Knoll con ese mismo criterio.









